REIKIAVIK

UNA VISITA A LA CAPITAL DE ISLANDIA

Si te has planteado ir a Islandia en algún momento, es prácticamente seguro que pases por Reikiavik, su capital, al menos para visitar alguno de sus lugares más reconocidos como la Iglesia Hallgrímskirkja o el Harpa Concert Hall o bien para dormir el día que llegas o el día que sales.

Nosotros te recomendamos que dejes al menos un día entero para conocer la ciudad, y si puedes estar dos, mucho mejor. Reikiavik ha sido un descubrimiento como ciudad. Es pequeña pero tiene mucho por ver, aunque sea simplemente paseando por sus calles. Tiene barrios que recuerdan a San Francisco -salvando las distancias- con bares y tiendas modernas, fachadas de colores y mucho ambiente desde primera hora de la tarde, museos, edificios emblemáticos y una «calma en movimiento» especial.

  • Actividades 65% 65%
  • Comida 80% 80%
  • Descanso 80% 80%
  • Seguridad 100% 100%

Interior del Harpa Concert Hall

QUÉ VER EN REIKIAVIK

Si eres de los que te gusta pasear para conocer una ciudad, Reikiavik es ideal, pues lo más interesante para ver está cerca y forma un bonito loop (echa un vistazo a este artículo sobre las mejores apps para viajar y poder organizar tu recorrido por la ciudad añadiendo estos puntos de visita en tu mapa de Maps.me o google Maps) en el que visitar, después de pasear por el Puerto, el moderno edificio frente al mar Harpa Concert Hall, la escultura de Solfar, o el Viajero del Sol, y siguiendo por el paseo marítimo, los nuevos rascacielos de cristal frente al mar. Desde aquí, deberás enfilar, subiendo una ligera cuesta, la calle Frakkastígur hasta llegar a la famosa Heladería Valdís  donde disfrutar de los deliciosos sabores de sus helados y tomar un respiro antes de seguir la visita por esta amable ciudad.

Una vez se diluye el sabor del helado permitiendo a tu cerebro seguir con la visita, la siguiente parada, en la misma acera que la heladería, es la pastelería Braud & Co. Espero que hayáis dejado un hueco para probar alguno de sus pasteles o bollos artesanos. Sí, mucho azúcar de golpe estaréis pensando, pero lo podéis comprar para llevar, hacedme caso. Si queréis perder alguna caloría extra, callejead por las calles perpendiculares, sus casas son muy bonitas. Maderas y chapas pintadas, flores en las escaleras de acceso, jardines con coloridas plantas y grandes árboles, hacen que este barrio sea un decorado de una película.

REYKJAVIK A VISTA DE PÁJARO

Echa un vistazo a este vídeo y siéntete como un pájaro sobrevolando la capital de Islandia. 

Al final de la calle Frakkastígur (o la calle de la heladería y la pastelería) se encuentra la Iglesia Hallgrímskirkja y frente a ella el monumento a Leif Eriksson, hijo de Erik el Rojo. Quizá sea la visita más común y el edificio más representativo de Reikiavik. Sus casi 75 metros de altura lo convierten en el edificio más alto del país, su construcción fue dedicada al poeta islandés Hallgrímur Pétursson y se dice que el arquitecto de la iglesia, Guðjón Samúelsson, se inspiró en los flujos de lava basáltica del paisaje de Islandia para construir la fachada. El interior de la iglesia es de tres naves, bastante sobrio y con muy pocos adornos donde destaca el gran órgano de tubos.

Una vez visitada la iglesia, bajaremos por la calle que queda frente a ella, de nombre Skolavördustígur, e iremos callejeando mientras seguimos bajando por las calles que quedan a la derecha. Aquí los bares, las tiendas de discos, salas de arte, y las tiendas tiene un aire moderno vintage, sin llegar a la presuntuosidad, que consiguen engancharte. Una vez llegados a la calle Laugavegur, el ambiente es mucho más movido, y los cortes de pelo modernos y los tatuajes en brazos, piernas y resto del cuerpo se hacen más presentes convirtiendo el barrio en lo totalmente opuesto a las cascadas, ríos, montañas y glaciares que viven en la isla. Una sociedad moderna, abierta y divertida que disfruta con los rayos del sol en terrazas con los amigos y con todo aquél que quiera unirse a la fiesta.

Para terminar este loop, bajaremos por la izquierda hasta la zona comercial donde repondremos fuerzas gracias a los perritos calientes más famosos de Islandia, y todo ello gracias a Bill Clinton. Su nombre, Baejarins beztu pylsur, y su sabor, muy rico gracias a la salsa especial que usan. Es más por la gracia que por la experiencia, pero va a ser la comida más barata que encuentres en Islandia, y es una tradición, así que adelante, no te vayas sin probar uno, llevan haciendo perritos desde 1930.

Si tras esta vuelta por Reikiavik te ha sobrado algo de tiempo, te animo a que sigas el puesto de perritos y gires a la izquierda en dirección al lago Tjornin, des un paseo por la Plaza Austurvöllur y subas un poquito hasta Holavallagardur, el cementerio del centro de Reikiavik que sin duda -y quitando el elemento sensacionalista- es un lugar bonito donde descansar el resto de tus días. Un frondoso parque lleno de árboles, plantas y flores, que dan cobijo a las lápidas de granito y mármol entre enrevesados pasillos y un ambiente muy espiritual. Además, las vistas desde aquí son diferentes y muy atractivas, ya que se ve la iglesia dominando las calles como si fuesen sus arterias.

HARPA CONCERT HALL

Centro de conciertos y conferencias. Su diseño frente al mar y su estructura dominada por cristales, hacen que sea un lugar muy fotogénico tanto en su interior como en su exterior.

SOLFAR

El Viajero del Sol es una escultura de Jón Gunnar Árnason. Un bote de los sueños, una oda al sol en la que se evoca un territorio por descubrir, un sueño de esperanza, progreso y libertad.

Si quieres verlo sin gente, ve por la noche o al manecer, para hacer fotos, un filtro ND puede ayudarte mucho.

Hallgrímskirkja

Esta iglesia luterana domina la ciudad de Reikiavik con sus 74,5 metros de alto, lo que hacen que sea el edificio más alto de Islandia.

Su visita es gratuita aunque si quieres subir a su mirador deberás pagar unos 8 euros.

DÓNDE DORMIR EN REIKIAVIK

Reikiavik tiene una buena oferta hotelera y de hostels para su tamaño, pero tendrás que ser rápido para conseguir habitación. Tras ver las opciones existentes, tenía claro que tras recorrer (y dormir) la isla en una furgoneta (aquí te cuento dónde alquilar una furgoneta en Islandia) necesitaba una habitación cómoda con un baño privado «de calidad», un buen colchón, espacio para deshacer la maleta o mochila por completo, nevera y a ser posible un buen desayuno. También al ir en furgoneta, necesitaba parking -gratis mucho mejor- y no quería dormir mi última noche de nuevo en un camping.

Otro requisito es que no fuese una zona ruidosa, el centro de Reikiavik tiene muchos bares y a los islandeses, que son muchos los que salen de marcha, les gusta la fiesta hasta altas horas de la madrugada, por lo que los hoteles del mismo centro o del «barrio de moda» quedaron descartados.

La elección final tras mirar unas cuantas opciones fue el RADISSON BLU SAGA HOTEL, que cumplía a priori con mis necesidades y su precio estaba dentro de lo habitual en esta ciudad. Así que hice la reserva online con antelación y allí fui mi última noche en Islandia.

El check-in fue rápido, la atención muy profesional y la habitación un auténtico lujo que me había ganado tras recorrer gran parte de la isla y dormir en la cama de la furgoneta, que a pesar de ser cómoda, no puede compararse con el colchón y las almohadas que disfruté en mi habitación. Una vez desecha la maleta y tras una ducha que me hizo rejuvenecer un par de años, salí a dar una vuelta por la ciudad. El centro está a 8 minutos de un agradable paseo por casas unifamiliares de bonitos colores y jardines, lo que supone poder dormir tranquilo sin ruidos y al mismo tiempo acercarte al centro en unos minutos (el Consulado de España está en el camino) y es el perfecto punto de inicio para hacer el recorrido que he contado anteriormente.

Una vez hecho el primer contacto con la ciudad, la cama esperaba y no defraudó. Una gran siesta que me recuperó completamente y me permitía, ahora sí, conocer a fondo la ciudad.

De momento había acertado con la elección del hotel, ya había disfrutado del baño, del espacio de la habitación, de la cama y de sus servicios y el resultado estaba siendo excelente.

El Hotel RADISSON BLU SAGA tiene dos restaurantes y elegir en cuál comer de ellos es difícil pues ambos son extraordinarios, aunque es cierto que uno de ellos tiene las mejores vistas de Reikiavik, es el Restaurante Grillid del que ya hablé en este artículo, pero sólo abre para cenar, así que la comida fue en el restaurante situado en la planta baja, Mímir. Cocina internacional a la carta con platos muy elaborados y ambiente cosmopolita. Lo recomiendo sin lugar a dudas.

Una vez conocida la ciudad, tocaba la hora de dormir. Sobresaliente. Una cama y una habitación estupendas, sin ruido, cómoda. Como deberían ser todas las habitaciones del mundo pero sólo unos pocos hoteles ofrecen. Antes de hacer el check-out (pedí un late check-out y no hubo ningún problema) tocaba desayunar. Enorme. Un desayuno muy variado, con platos internacionales y nacionales, y todo lo que puedas imaginar. Además, los camareros estaban pendientes de la comida y reponían enseguida los platos que se iban quedando sin producto. Fue la manera perfecta de acabar un viaje por Islandia donde descubrí una naturaleza abrumadora y una ciudad, Reikiavik, de la que poco se habla como destino turístico, pero que creo que bien merece una visita y si hay habitación libre en el Radisson Blu Saga, mejor aún.

GALERÍA DE FOTOS

– Dónde comer en Reikiavik

Reikiavik es el lugar ideal para probar cosas diferentes como la ballena o delicias como la sopa de langosta o su famoso cordero.

Hay muchos restaurantes por la ciudad, habitualmente su precio es elevado, al igual que el coste de la vida en el país, aunque también hay opciones un poco más ecnómicas.

Grillid.- Situado en la última planta del Hotel Radisson Blu Saga, cuenta con las mejores vistas de la ciudad. Su menú cerrado es una verdadera obra de arte culinario y la atención de su equipo es fantástica. Su precio, elevado pero no disparatado para la calidad que ofrecen. Imprescindible reservar.

Fish and chips.- Encontrarás muchos restaurantes en la ciudad y en las afueras que ofrecen un menú básico de fish and chips. Su calidad, mayor que la de sus hermanos ingleses. Su precio, elevado para lo que es. Te recomendamos el 101 Reykjavik Street Food.

– Bæjarins Beztu Pylsur, un famoso puesto de perritos calientes callejero donde disfrutar del peculiar sabor de estos hot dogs que hizo mundialmente famosos Bill Clinton en su vista a la capital islandesa. Su precio, unos 5 euros.

– Dónde dormir en Reikiavik

Reikiavik tiene bastantes hoteles y hostels donde poder dormir. Incluso tiene un camping que en ocasiones se convierte en una auténtica fiesta.

El centro de Reikiavik es fácil de recorrer andando, pero el precio de sus hoteles es bastante caro. Además, si viajas con un vehículo (aquí te contamos dónde alquilar una furgoneta para recorrer el país) tendrás que pagar parking (si lo tienen) o el establecimiento regulado (igual que en las ciudades españolas). Otro handicap que tiene hospedarse en el centro, es l acantidad de bares y discotecas que funcionan hasta altas horas de la madrugada. Por estos motivos, nosotros elegimos después de una sesuda investigación, alojarnos en el Hotel Radisson Blu Saga, que está a 8 minutos andando del centro (podríamos decir que está en una esquinita del centro), sus instalaciones son fabulosas, el descanso es fantástico y su desayuno, descomunal. Ah, y su parking es gratuito.

Si tu presupuesto es muy ajustado (mal país para ello) la opción de couchsurfing está ahí, pero tendrás que reservar con muchísima antelación y esperar que no te cancelen la reserva llegado el momento. Los hostels de habitaciones y baños compartidos tienen un precio de 30-40€ en adelante por persona, por lo que si vas con tu pareja, te sale mejor un hotel.