Dónde comer en Nueva Orleans. Guía Gastronómica con sus imprescindibles
Si viajar a Nueva Orleans es una fiesta para los sentidos, comer allí es el plato fuerte. En esta ciudad el sabor tiene raíces profundas: criollo, cajún, soul, francés, afroamericano… todo se mezcla, se condimenta y se sirve con generosidad. Durante nuestra ruta, nos dejamos guiar por los aromas, las recomendaciones de los locales y, claro, por el puro instinto. El resultado: una colección de sitios que nos sorprendieron, emocionaron y, lo más importante, nos dejaron con ganas de repetir. Esta es nuestra selección personal de dónde comer en Nueva Orleans. Probados, saboreados y recomendados con convicción.
Fotografías realizadas por Israel Gutier con Nikon Z 6II y Nikkor 24-120mm f4 S y Nikkor 50mm f1.8 S
Platos típicos de Nueva Orleans
Si hay algo que define a Nueva Orleans es su cocina, tan variada como la mezcla de pueblos que la crearon. Aquí cada plato es un reflejo del cruce de caminos entre Europa, África y América. Franceses, españoles, esclavos africanos, criollos, cajunes, haitianos e italianos… todos dejaron su marca en los fogones.
De esa fusión cultural nacieron algunos de los platos más emblemáticos del sur de Estados Unidos. El gumbo, por ejemplo, es casi una declaración de principios: un estofado espeso con mariscos o pollo, okra y un fondo de sabores intensos. Es primo hermano del jambalaya, un arroz con carne o marisco que recuerda a la paella española, pero con alma criolla. También está el étouffée, más suave y untuoso, ideal si te gustan los mariscos cocinados a fuego lento con salsa espesa y arroz.
Entre las joyas más populares está el po’boy, un bocadillo enorme de pan crujiente, relleno normalmente de mariscos fritos como ostras o gambas, aunque también puede llevar roast beef con salsa. Nació para alimentar de forma barata y abundante a los «pobres chicos» (poor boys) en huelga en los años 20, y hoy es una institución.
No menos famosa es la muffuletta, un pan redondo y denso de origen siciliano, relleno de embutidos, quesos y una pasta de aceitunas aliñadas que le da su sabor tan característico. La receta nació en el Central Grocery del Barrio Francés, donde todavía se hace la versión original.
La soul food, por su parte, aporta clásicos como el pollo frito, las coles cocidas con vinagre, o los mac and cheese caseros, mientras que las pralines, dulces de nuez y azúcar, resumen en un bocado la herencia francesa y el gusto sureño por lo goloso.
Y si hablamos de sabores que sorprenden, la carne de caimán merece una mención aparte. Es una especialidad muy local que puede encontrarse frita, a la parrilla o en embutidos. Su sabor recuerda vagamente al pollo pero con una textura más firme, y es habitual en los menús cajunes. Comerla es también acercarse a la vida de los pantanos, donde el caimán no solo es parte del paisaje, sino también del recetario.
Cada receta tiene detrás una historia, una adaptación, un ingrediente que sobrevivió a la travesía o que brotó en el pantano. Comer en Nueva Orleans es, en realidad, una forma de conocer su historia. Aquí no solo se alimenta el estómago: se alimenta el alma.
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Marisco, po’boys, cocina criolla y un fantasma en el Muriel´s
Comenzamos por lo más representativo de la ciudad: el marisco del golfo y la cocina criolla, que se sirve con arte y sin prisas. Uno de nuestros favoritos fue Red Fish Grill, en pleno French Quarter, donde el pescado fresco y los sabores del sur se lucen en cada plato. Perfecto para una comida informal pero memorable, con ostras, gumbo, caimán y todo lo que puedas imaginar de la tradición marina de Luisiana.
Muy cerca está uno de esos lugares que combinan historia y sabor: Napoleon House, un edificio que parece detenido en el tiempo y que sirve po’boys y muffulettas memorables acompañados por su famoso Pimm’s Cup. Comer aquí es como almorzar en medio de una novela histórica.
Y si quieres vivir la versión más elegante de la cocina criolla, Tableau es el lugar. Situado junto al teatro Le Petit, este restaurante ofrece una carta refinada, vistas desde el balcón a Jackson Square y platos criollos elevados a un nivel de alta cocina.
Muriel´s, la comida preferida de los que abandonaron nuestro mundo
En el corazón del French Quarter, justo frente a la catedral y sobre los adoquines de Jackson Square, se encuentra Muriel’s Jackson Square. Más que un restaurante, es un símbolo de la elegancia histórica de Nueva Orleans: una mansión de mediados del siglo XIX restaurada en 2001, con balcones de hierro, techos altos y un patio central que conserva el encanto de la vieja ciudad.
Su menú rinde homenaje a la cocina criolla clásica: gumbo, jambalaya, turtle soup y étouffée, servidos con refinamiento en un entorno que combina tradición y contemporaneidad. Es el lugar ideal para una cena elegante o un brunch pausado, con el trasfondo especial que aporta su célebre “Séance Lounge”, una sala apartada donde se cree que, por la noche, se manifiesta el espíritu de Pierre Jourdan, un antiguo propietario que se quitó la vida allí en 1814. Empleados y comensales relatan voces, objetos que se mueven solos y sombras en movimiento.
La propia casa de Muriel’s, uno de los edificios más antiguos del barrio, habría servido como residencia privada, fábrica de pasta y sala de jazz antes de convertirse en el restaurante actual. Hoy su oferta gastronómica, su cocción creole y, sobre todo, su atmósfera —donde lo elegante se mezcla con lo misterioso— hacen de Muriel’s una experiencia única: una cena con historia… y con espectadores de otra época.
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Soul food con sazón y alma. Dónde comer en nueva Orleans con música en vivo
Otro templo, con aún más historia, es el renovado Dew Drop Inn. No solo es una leyenda del jazz reabierta como hotel boutique: su restaurante recupera la esencia de la comida sureña con un menú potente, casero y cargado de legado cultural.
Nueva Orleans suena mientras se come. No podíamos cerrar sin mencionar The Jazz Playhouse, un local elegante y relajado donde puedes cenar o tomar una copa mientras disfrutas de jazz en directo de primer nivel. El ambiente íntimo, las luces bajas, los cócteles cuidados… puro Nueva Orleans.
Y aunque Nueva Orleans no se entiende sin el soul food, si hay un lugar que representa esta tradición con cariño (a pesar de no tener música en directo), es Lil Dizzy’s Café. Es un restaurante modesto pero con una carga emocional enorme: pollo frito perfecto, arroz con frijoles y una clientela local que lo convierte en una experiencia muy auténtica y cuyo menú va variando todos los días de la semana.
Cocina creativa y desayunos, separados al nacer
La escena gastronómica de Nueva Orleans no se queda solo en lo tradicional. Uno de los mejores ejemplos es NOLA, del chef Emeril Lagasse, donde tienen platos contemporáneos con ingredientes locales reinterpretados con talento. Un clásico moderno, con ambientazo.
Para quienes buscan un enfoque francés sin perder el alma local, King Brasserie & Bar ofrece un equilibrio interesante entre bistró moderno y sabores sureños, en un espacio elegante pero relajado. Ostras, huevos escalfados, filet mignon, milhojas… un espectáculo de restaurante en el que podrás terminar, atravesando uno de sus pasillos, con uno de los famosos cócteles de la ciudad en Peacock Room mientras escuchas música en directo.
Para una experiencia aún más sofisticada, el Restaurant August fue otra de las estrellas del viaje. Alta cocina de verdad, con un menú refinado, maridaje perfecto y una atención de otro nivel. Es el tipo de lugar para cerrar el viaje con broche de oro.
Después de tantas comidas, el desayuno y el café se volvieron nuestros momentos favoritos para bajar revoluciones. Nos enamoramos del pequeño y acogedor Le Petit Bleu, con aires de café francés, croissants perfectos y un ambiente ideal para empezar el día con calma.
Otro descubrimiento fue Backatown Coffee Parlour, un rincón local con librería incluida, café excelente y muchas mesas para escribir, leer o simplemente observar el ritmo tranquilo de la ciudad.
Y por supuesto, el toque dulce lo puso Leah’s Pralines, donde compramos las mejores pralines de todo el viaje. Un clásico sureño que hay que llevarse en la maleta (si es que no te las comes antes).
No te pierdas nuestra Guía Completa de Nueva Orleans con todo lo necesario para descubrir a fondo esta increíble, animada y «esotérica» ciudad.



