Dónde dormir en Asturias durante la ruta por la arquitectura indiana y la arquitectura negra
Dormir en Asturias puede ser mucho más que buscar una cama al final del día. En un viaje como este, dedicado a descubrir la arquitectura indiana y los pueblos de pizarra del occidente asturiano, los alojamientos también forman parte de la ruta. Algunos son un stop práctico entre kilómetros de carretera y aldeas de montaña. Otros permiten quedarse dentro de una casa tradicional, junto a un río o bajo una panera restaurada, y entender el territorio desde una perspectiva mucho más tranquila.
Fotografías realizadas por Israel Gutier
Durante este viaje, que combinó las grandes casonas indianas (artículo que puedes leer aquí) con la arquitectura negra (artículo que puedes leer pinchando aquí para que se abra una ventana y lo tengas listo al terminar este), dormimos en cuatro alojamientos muy diferentes. Hubo un hotel funcional para descansar en Grandas de Salime, un establecimiento junto al río Ibias, unos apartamentos rurales instalados bajo una panera y un conjunto de casas de aldea entre montañas y arándanos.
No todos tienen el mismo estilo ni buscan ofrecer la misma experiencia. Precisamente ahí está el interés. Esta selección no es una lista de hoteles de lujo ni una clasificación de los mejores alojamientos de Asturias, sino el relato real de cuatro lugares que acompañaron una ruta de varios días por el occidente y el interior de la región.
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Hotel A Reigada, una parada práctica en Grandas de Salime
A Reigada, en Grandas de Salime, fue el primer alojamiento de la ruta. Es el tipo de hotel que cumple una función muy concreta y muy necesaria cuando se viaja por el occidente de Asturias. Después de una jornada entre carreteras de montaña, pueblos de pizarra, miradores y visitas culturales, llegar a un lugar cómodo, tranquilo y limpio es suficiente para que la experiencia funcione.
No es un alojamiento al que se vaya buscando una gran historia, un diseño espectacular o una experiencia especialmente singular. Tampoco pretende serlo. A Reigada funciona como un hotel de ruta, un lugar práctico donde pasar la noche sin necesidad de complicarse demasiado. Y, en un destino donde las distancias pueden parecer cortas sobre el mapa, pero que se alargan bastante entre curvas, montañas y paradas, esa utilidad tiene más valor del que parece.
El interior ha sido remodelado y ofrece una imagen moderna y acogedora. Las habitaciones se alejan del estereotipo de hotel rural oscuro o anticuado que todavía aparece en algunos pueblos de montaña. Todo resulta correcto, cuidado y funcional. La sensación general fue buena, especialmente porque se duerme bien y no hay nada negativo destacable, que en una ruta intensa es bastante más importante de lo que parece.
Grandas de Salime es base perfecta para explorar esta parte del occidente o una parada obligatoria durante una ruta. Aquí se encuentra el Museo Etnográfico Pepe el Ferreiro, algunos de los pueblos más representativos de la arquitectura negra, acercarse al Mirador de A Paicega y seguir camino hacia Pola de Allande, Cecos, Ibias o Cangas del Narcea.
A Reigada cuenta también con restaurante, una ventaja práctica para quien no quiera volver a coger el coche después de una jornada larga. El establecimiento combina alojamiento y mesa, lo que facilita mucho la logística de una noche en Grandas de Salime.
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Hotel Aguas de Ibias, dormir junto al río en Cecos
El Hotel Aguas de Ibias está situado en Cecos, en el concejo de Ibias, una localidad pequeña y tranquila junto al río del mismo nombre. Su ubicación resume muy bien una de las virtudes de esta parte de Asturias. Aquí el paisaje no se contempla desde la distancia, aquí se duerme dentro de él, con el sonido del agua, las casas de piedra, las montañas y una calma que cuesta encontrar en destinos más concurridos.
El hotel ocupa una casa asturiana del siglo XX rehabilitada y combina esa imagen de construcción tradicional con unas instalaciones modernas y cómodas. Es un hotel en el sentido más clásico y completo de la palabra. Tiene varias plantas, habitaciones, restaurante, zonas comunes, jardín y bar. No es una casa rural aislada ni un apartamento independiente, sino un alojamiento donde se percibe una estructura hotelera bien organizada y pensada para quedarse varios días.
Uno de sus puntos fuertes son las habitaciones orientadas hacia el río. Despertar con vistas sobre Cecos y el Ibias añade un valor especial a la estancia, sobre todo si se busca una experiencia de descanso dentro de una ruta activa.
La cama, muy cómoda. El silencio, mucho más, fue uno de esos lujos sencillos que no siempre aparecen en la descripción de un hotel, pero que pueden marcar por completo una noche. Aquí se duerme bien.
El hotel dispone de 14 habitaciones dobles, opciones familiares y una habitación adaptada. También ofrece desayuno en distintos formatos, incluida la opción sin gluten, con productos de proximidad para empezar el día con mucha fuerza y un «manín» en la boca.
Cecos es una base excelente para recorrer el entorno del río Ibias, visitar el Palacio de Ron en Lagüeiro, acercarse a Bodegas Siluvio y continuar hacia San Antolín de Ibias o Cangas del Narcea. También permite disfrutar de una Asturias menos conocida, donde la arquitectura de pizarra, los puentes antiguos y las aldeas de montaña siguen marcando el ritmo.
Casa El Rey 12, dormir bajo una panera en Allande
Casa El Rey 12, en Figueras, dentro del concejo de Allande, fue probablemente el alojamiento más original del viaje. Aquí no se trata solo de reservar un apartamento rural, sino de dormir dentro de un pequeño conjunto que mantiene la estructura de una antigua casa de labranza del suroccidente asturiano. El espacio está formado por la vivienda principal, cobertizos, almacenes, huerta, corral y una panera restaurada que es la gran protagonista de la experiencia.
La duda entre llamarla hórreo o panera tiene una respuesta clara en este caso. Es una panera, una construcción tradicional asturiana elevada sobre pilares que se utilizaba para almacenar grano, alimentos y productos de la casa, protegidos de la humedad y de los animales. La panera de Casa El Rey 12 data de los años cincuenta del siglo XX y, bajo su estructura, se han habilitado dos apartamentos rurales de tres llaves.
Ese detalle convierte el alojamiento en algo bastante especial. Los apartamentos no están dentro de la panera propiamente dicha, sino en las plantas inferiores de la construcción. El Apartamento Figueras ocupa el antiguo establo y el Apartamento Buenos Aires se sitúa en la antigua zona de dormitorio. Ambos son independientes, tienen cocina-comedor, baño con plato de ducha, dormitorio, wifi y equipamiento completo para una estancia cómoda.
El proyecto tiene además una narrativa muy bonita, relacionada con la emigración asturiana a América. El Apartamento Figueras representa el hogar de quien decide hacer las maletas y marcharse a las Américas. Conserva un escaño con mesa abatible, un mueble tradicional que funcionaba como banco, sofá y mesa. El Apartamento Buenos Aires evoca, en cambio, la casa de verano del indiano que vuelve enriquecido a su tierra. No es una decoración puesta al azar, sino una manera de conectar el alojamiento con una de las grandes historias de Asturias.
El apartamento resultó muy completo, silencioso y cómodo. Se duerme muy bien, hay suficiente espacio y se percibe esa tranquilidad de las pequeñas aldeas del interior. Casa El Rey 12 está a unos siete kilómetros de Pola de Allande y a unos veinte de Cangas del Narcea, por lo que es perfecto como base para explorar la parte central y suroccidental de Asturias.
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Corrada de Torales, cuatro casas rurales entre montañas y arándanos
La última noche del recorrido fue en Casas Rurales Corrada de Torales, en San Salvador de Quirós, muy cerca de Bárzana. El alojamiento se encuentra en un entorno de montaña especialmente agradable, junto al río y rodeado de vegetación. Después de varios días de carretera, pueblos de pizarra, museos, casas indianas y visitas culturales, llegar a un lugar así permite entender que el descanso también puede ser una parte importante del viaje.
Corrada de Torales está formada por cuatro casas rurales independientes, El Banzao, El Rabil, La Moxeca y La Peonera. Cada una mantiene la esencia de las antiguas casas de aldea, con muros de piedra, madera, corredores tradicionales, vigas vistas y chimenea. El conjunto ha sido rehabilitado para ofrecer una comodidad actualizada, pero sin perder ese carácter de arquitectura de montaña que encaja tan bien en Quirós.
La sensación es más la de tener una pequeña casa propia que la de alojarse en un hotel. Hay espacio, intimidad y una relación directa con el entorno. El río pasa muy cerca, el jardín aporta una sensación de amplitud y las montañas rodean la finca de una manera que hace difícil querer irse rápido. Uno de los detalles más bonitos del alojamiento es la plantación de arándanos que cuida la propietaria, junto con otros frutales y verduras.
La ubicación también resulta muy práctica. Quirós es una comarca ideal para quienes quieren conocer los Valles del Trubia, visitar el Museo Etnográfico de Quirós, recorrer carreteras de montaña, acercarse a Las Agüeras o utilizar la zona como base para actividades al aire libre. La cercanía con la Senda del Oso añade además un motivo más para quedarse.
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Cuatro formas de dormir en una ruta por Asturias
Estos cuatro alojamientos no responden a una única idea de viaje. Juntos reflejan muy bien el itinerario de un viaje por Asturias donde se combinaron la arquitectura indiana y la arquitectura negra. Las casas de los indianos hablaban de regreso, dinero, aspiración y memoria de América. Las casas de pizarra hablaban de adaptación, resistencia y aprovechamiento de los recursos de la montaña. Los alojamientos del viaje se sitúan, de una forma u otra, entre esos dos mundos.
En Asturias, elegir dónde dormir puede cambiar por completo la experiencia. No hace falta que todos los hoteles sean espectaculares ni que cada noche parezca una postal. A veces basta con una cama cómoda, una habitación silenciosa y un pueblo tranquilo. Otras veces, la mejor decisión es alojarse bajo una panera, junto a un río o en una casa rural donde los arándanos crecen a pocos metros de la puerta.
Eso es lo que hizo especial este recorrido. Cada alojamiento sirvió para descansar, pero también para continuar comprendiendo el territorio. Porque en Asturias, como ocurre con sus pueblos, su arquitectura y su gastronomía, dormir no siempre es solo una pausa entre dos días de viaje.
Este artículo se completa con (haz clic en el artículo que quieras leer):
– Ruta por la arquitectura indiana de Asturias
– Ruta por la arquitectura negra de Asturias
– Ruta gastronómica por la gastronomía indiana y de arquitectura negra

